Preocupación en el Reino Unido
Este 27 de marzo, el pueblo británico recibió con preocupación la noticia sobre la salud del rey Carlos III. Según lo informado por el Palacio de Buckingham, el monarca experimentó “efectos secundarios temporales” tras su tratamiento contra el cáncer, lo que requirió su ingreso al hospital para una breve observación.
El rey acudió por la mañana al London Clinic, el mismo hospital donde fue tratado hace un año por un agrandamiento de próstata. Su visita estaba programada como parte de su tratamiento médico, pero su estado de salud llevó a la suspensión de su agenda oficial.
Cambio de planes en su agenda
Un portavoz de la familia real informó que Carlos III no pudo reunirse con los tres embajadores con los que tenía compromisos debido a su estado de salud. A pesar de haber estado trabajando con normalidad, su condición se vio afectada, lo que llevó a su ingreso al hospital.
En el comunicado oficial, el monarca expresó sus disculpas a “todos aquellos que puedan sentirse incómodos o decepcionados” por los cambios en su agenda. También lamentó no poder asistir a los cuatro compromisos públicos que tenía programados en Birmingham para el jueves, aunque espera que puedan reprogramarse pronto.
Recuperación en Clarence House
Tras su breve hospitalización, el monarca ya se encuentra en Clarence House, donde descansará siguiendo las recomendaciones de su equipo médico. A pesar de la incertidumbre, el rey mantiene una actitud positiva y confía en retomar sus actividades oficiales en cuanto sea posible. “Tiene la gran esperanza de que puedan reprogramarse a su debido tiempo y ofrece sus más sinceras disculpas a todos los que trabajaron tan arduamente para hacer posible la visita planificada”, se señaló en el comunicado.
Su lucha contra el cáncer
Carlos III fue diagnosticado con cáncer en febrero de este año, poco después de haber sido tratado por un agrandamiento benigno de próstata. En ese momento, el Palacio de Buckingham informó que, tras su hospitalización, los médicos detectaron “otro tema de preocupación”, lo que llevó a realizar pruebas que confirmaron una forma de cáncer.
Desde entonces, el monarca ha seguido un tratamiento bajo la supervisión de su equipo médico. Aunque no se han revelado detalles sobre el tipo de cáncer que padece, se ha confirmado que no está relacionado con la próstata.