La seguridad de los miembros de la Casa Real de España se encuentra a cargo de Miguel Ángel Alarcón, quien trabaja mano a mano con la Unidad de la Guardia Civil, para mantener siempre a salvo a los reyes Felipe VI y Letizia Ortiz. Este importante miembro de la institución también se encarga de que todos los escoltas cumplan al pie de la letra los protocolos de protección.
De acuerdo a lo revelado recientemente por la revista española Semana, los guardias que todo el tiempo acompañan a Sus Majestades tienen la obligación de mantener a alejado a todo aquel que busque tener un acercamiento inapropiado a los monarcas, por lo cual tienen permitido actuar en caso de que alguien “sobrepase las líneas”.
Ese planteamiento ha sido reforzado por el experto en lenguaje corporal Jordi Reche, quien a través de redes sociales ha explicado que nadie tiene permitido tocar a los reyes, más allá de un apretón de mano. Por lo tanto, si al momento de tomar una fotografía, alguien agarrara de la cintura a Letizia Ortiz, un guardia inmediatamente tendría que intervenir para retirar la mano del cuerpo de la consorte.
“Son ellos [los guardias] los que deben anticiparse al resto e incluso predecir cuál va a ser el siguiente paso de aquellos que están a pocos centímetros de los reyes o sus hijas”, sentencia Semana.
¿Qué otras labores implica ser escolta de Felipe VI y Letizia Ortiz?
La misma fuente precisa que a todos los escoltas de la Casa Real se les pide máxima eficacia, por lo cual deben saber trabajar en equipo y estar conectados con el resto de compañeros, advirtiendo de cualquier situación que ponga en riesgo o sea molesta para los royals.
Semana afirma que los guardias en todo momento se mantienen en contacto para avisar entre sí sobre cualquier problema o anomalía que pudiera surgir dentro de un acto real. “Ya sea quien sea testigo del problema o quien pueda avisar, a través del pinganillo, a otro escolta para que aborde la situación”, acota el medio.
Por último, se menciona que en situaciones donde no se coloca una banda de seguridad o bien suceden ataques imprevistos en contra de los reyes, el equipo de seguridad debe blindar a Sus Majestades, rodeándolos con cualquier herramienta que les sea posible, incluso con un paraguas para tratar de protegerlos e iniciar sobre la marcha un hoja de ruta para evacuarlos, dado el riesgo que corran.