El 30 de junio de 2015 los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz, se reunieron en audiencia con el papa Francisco en el Vaticano. Sin embargo, más allá de los lazos entre la Corona y la Iglesia católica, la visita dio de qué hablar por la vestimenta que la consorte lució aquel día.
Resulta que Doña Letizia hizo caso omiso a 2 curiosas reglas de protocolo, las cuales son aplicables a todas las mujeres que se presentan ante el papa. La primera de ellas fue el hecho de que Letizia omitió el uso de velo sobre la cabeza.
El velo caracteriza a la mujer de oración y le da autoridad sobre su cabeza debido a los ángeles, según la tradición católica. Sin embargo, como bien es sabido, a pesar de que Letizia accedió a adoptar la religión católica tras su boda con Felipe VI, la realidad es que anteriormente ella no había sido una persona de mucha fé en esta poderosa institución.
De hecho, tal y cómo la experta en realeza Pilar Eyre ha llegado a comentar, las únicas veces en las que se le ha visto a la reina persignarse es en su boda con Felipe y en su audiencia con el Papa Benedicto XVI.
La segunda regla “rota” por Letizia Ortiz tendría que ver con el ‘Privilegio de blanco’ o ‘Privilège du blanc’, el cual es un protocolo que exige a las royals católicas vestir de color blanco. A pesar de no ser extrictamente practicante de la religión, la consorte no habría tenido el derecho de portar un outfit en colores claros, sino que más bien habría tenido que asistir vestida de negro, tal y como sucede con el resto de las reinas que no practican el catolicismo.
¿Qué royals no han podido romper las mismas reglas que Letizia Ortiz ante el papa Francisco?
Un ejemplo claro de royals que se han acotado estrictamente lo señalado por la regla del ‘Privilegio de blanco’ es Máxima de Holanda, quien acudió junto con su esposo, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos, a una audiencia con el Papa Francisco el 4 de abril de 2014, como parte de una visita oficial al Vaticano.
En aquella ocasión Máxima tuvo que usar tanto prendas negras como un velo en la cabeza, ya que a pesar de que en el pasado solía ser católica, al casarse con el entonces príncipe heredero de los Países Bajos se convirtió al protestantismo, la religión predominante en la nación de la que ahora es consorte.
Asimismo, Máxima se comprometió a criar a sus hijas fieles a la Iglesia Reformista Holandesa protestante.
Sin embargo, el protocolo no impidió que la audiencia de Máxima con el Papa Francisco fuera un encuentro cargado de simbolismo, ya que la consorte, nacida en Argentina, pudo identificarse con el pontífice al compartir nacionalidad.
La prensa recoge que durante la reunión de los representantes de la Casa Orange-Nassau y el Papa se habló de la situación social y económica global, además de abordar temas de derechos humanos, caridad y el fortalecimiento del rol de la mujer en la sociedad.