Al casarse con Carlos III, entonces príncipe de Gales, Camilla Parker pasó a ser llamada “Su Alteza Real la duquesa de Cornualles” y en Escocia se le comenzó a conocer como “Su Alteza Real la duquesa de Rothesay”. Sin embargo, nunca llegó a ser princesa de Gales, tal y como le correspondía.
Legalmente Camilla tenía que haber sido llamada “princesa de Gales”, pero adoptó la forma femenina del título subsidiario de más alto rango de su marido, duque de Cornualles, porque el título de princesa de Gales se asoció fuertemente con su titular anterior, Lady Di.
Posteriormente, en 2021, tras la muerte del príncipe Felipe, duque de Edimburgo, Carlos heredó los títulos de su padre y Camilla se convirtió en duquesa de Edimburgo.
¿Por qué Camilla Parker prefirió renunciar a su título de princesa de Gales?
Tal y como explicó Marlene Koenig, experta en la realeza y autora del blog Royal Musings, ante la revista Town and Country: Camilla Parker decidió renunciar al título de princesa de Gales que le correspondía “para evitar despertar malos sentimientos hacia ella”.
La especialista precisó que cuando Camilla se casó con el príncipe Carlos, “no era popular ni muy querida”. Koenig añadió que esa situación ha cambiado mucho desde el matrimonio, ya que Camilla ha asumido muchos patrocinios y Carlos es “mucho más feliz”.
Koenig añadió: “Aun así, había mucha tensión e ira entre cierto sector de la población, por lo que se decidió que Camilla se llamara duquesa de Cornualles, aunque, por supuesto, era la princesa de Gales”.
Kate Middleton tampoco quería ser princesa de Gales
Kate Middleton enfrentó un dilema similar al de Camilla Parker. De acuerdo con lo relatado por el autor real Robert Jobson en su libro titulado ‘Catherine, la princesa de Gales: una biografía de la futura reina’, luego de ostentar el título de duquesa de Cambridge por 11 años, Catalina se sintió temerosa de aceptar el título que popularizó su difunta suegra, Lady Di.
El autor asegura que Kate estaba nerviosa por heredar el famoso título, debido a lo estrechamente relacionado que estaba con Diana Spencer, fallecida en un accidente automovilístico en 1997 a los 36 años.
“Al casarse con el hijo mayor del príncipe Carlos, Catalina sabía que algún día tendría que seguir los pasos de su difunta suegra, pero la perspectiva de convertirse en princesa de Gales no le resultaba muy atractiva”, señala Jobson. “Sabía que inevitablemente la compararían con Diana, cuya muerte prematura había provocado un tsunami de ira y dolor. Y tenía razón”.
Finalmente, Kate Middleton aceptó el nuevo título por respeto a su marido y a su suegro, el rey Carlos III. “Había pasado suficiente tiempo para que el título fuera más aceptable, y Catalina había estado en el escenario mundial el tiempo suficiente para ser apreciada por sus propias cualidades”, sentencia Robert Jobson.