El príncipe William sorprendió a todos tras tomar una decisión clave que marca una ruptura con la corona británica y que, al mismo tiempo, evoca la memoria de su madre, la fallecida Lady Di. El heredero al trono británico decidió cambiar su representación legal, dejando de lado al bufete Harbottle & Lewis para contratar los servicios de Mishcon de Reya, el mismo despacho que asesoró a Diana en su divorcio de Carlos III.
El príncipe William contrata a los abogados que llevaron el divorcio de Lady Di y Carlos III
Fue el Daily Mail, a través del cronista real Richard Eden, el que confirmó esta decisión del príncipe de Gales y que, además, habría contratado específicamente al abogado Anthony Julius, el mismo al que recurrió la princesa Diana para ser representada legalmente en su momento.
Este movimiento, por su parte, ha generado asombro ya que Harbottle & Lewis ha sido durante años el despacho de confianza del rey Carlos y ha estado vinculado a la Familia Real Británica. Sin embargo, esta elección de William sugiere una intención de distanciarse de las prácticas tradicionales del Palacio de Buckingham y establecer una identidad propia en su camino hacia el trono.
Por otro lado, la decisión del príncipe también recuerda la postura independiente de su madre, la princesa Diana, quien también en su momento desafió las normas reales al buscar representación legal fuera del círculo habitual de la Familia Real.
Así, al elegir a Mishcon de Reya, el príncipe de Gales no solo sigue los pasos de Lady Di, sino que también envía un mensaje claro sobre su deseo de modernizar y personalizar su rol dentro de la monarquía británica.
El príncipe William y Kate Middleton, dispuestos a seguir sus propias reglas
Además de este cambio en su representación legal, William y su esposa, Kate Middleton, han tomado otras decisiones que rompen con las costumbres reales. Por ejemplo, en diciembre de 2024 la pareja optó por no asistir al almuerzo prenavideño que se ofrece cada año en el Palacio de Buckingham Palace, una tradición establecida por la reina Isabel II.
Estas acciones reflejan una tendencia en William y Kate hacia la modernización de la monarquía y la adaptación a los tiempos actuales. Al tomar decisiones que se apartan de las normas establecidas, los Gales parecen estar trazando un camino que equilibra el respeto por la tradición con la necesidad de evolución y relevancia en el siglo XXI, así como la intención de transformar a la monarquía por una más accesible y en sintonía con las realidades contemporáneas.