Fue en diciembre de 2012 cuando el mundo real se sacudió tras el anuncio del nacimiento del primogénito de Kate Middleton y el príncipe William, quien desde su concepción estuvo llamado a ser el heredero al trono británico.
La noticia de que la entonces duquesa de Cambridge se encontraba en las primeras etapas del embarazo se dio a conocer oficialmente tras ser trasladada al hospital King Edward VII, en el centro de Londres, con hiperémesis gravídica, es decir náuseas matutinas muy agudas. Cuando el anuncio salió a la luz se dijo que Catalina tenía al menos 12 semanas de embarazo, pero las autoridades se vieron obligadas a hacerlo público por temor a que su hospitalización aumentara la preocupación por su salud. Con esta confirmación, el reino puso fin a meses de intensa especulación al respecto.
¿Cuál es el protocolo que se debe seguir cuando un nuevo bebé real está por nacer?
De acuerdo al protocolo real, cuando se sabe del próximo nacimiento de un bebé real, el monarca en turno siempre debe ser la primera persona en ser informada. Lo mismo sucede al momento en el que nace el bebé. Por ejemplo, cuando nació el príncipe George, el 22 de julio de 2013, el príncipe William llamó a su abuela antes de contactar a la familia de Kate Middleton .
Posteriormente, el reino informa al público sobre la noticia, regularmente por medio de la cuenta oficial de X, antes Twitter. Posteriormente, la confirmación del nacimiento también se realiza mediante un boletín colocado en un caballete en la explanada del Palacio de Buckingham para que el público lo vea.
La nota enmarcada y mecanografiada incluye detalles como el sexo del bebé, la hora de nacimiento, así como una breve frase sobre el bienestar de la madre y el niño.
Finalmente, el nombre de los bebés se anuncia días después del nacimiento. Por ejemplo, los nombres del príncipe George y la princesa Charlotte fueron anunciados dos días después de su nacimiento, mientras que el nombre del príncipe Louis fue revelado cuatro días después de su nacimiento.
También es preciso mencionar que el monarca en turno debe aprobar los nombres de los bebés reales que estén más cerca en la línea de sucesión al trono, ese fue el caso del príncipe George, quien fue tercer bisnieto de la reina Isabel, siendo la primera vez en casi 120 años que un monarca en ejercicio vivió el nacimiento de un bisnieto en sucesión directa al trono.