La Familia Real Británica es conocida por sus estrictas normas y costumbres que se han transmitido de generación en generación. Sin embargo, no todas permanecen inquebrantables ya que Kate Middleton ha decidido desafiar a los Windsor al no cumpler con una tradición muy singular.
Según lo relatado en el libro Yes, Ma’am: The Secret Life of Royal Servants, de Tom Quinn, Kate se opuso a que George, Charlotte y Louis participaran en el “derramamiento de sangre”. Un ritual en el que la sangre de la primera presa cazada por un príncipe o princesa se unta en su rostro. “La nuera de Carlos, Kate, Princesa de Gales, se ha mantenido firme e insistió en que no habrá sangre por parte de sus hijos”, escribió el autor en su obra.
Esta tradición ha sido parte de la historia de la monarquía británica durante mucho tiempo. Incluso, el príncipe Harry y el mismo rey Carlos III la vivieron en su infancia. Sin embargo, Kate no ha dudado en defender a sus hijos, los príncipes George, Charlotte y Louis, de esta tétrica práctica.
Mientras que en su libro de memorias, Spare, el duque de Sussex relató la impactante experiencia de esta tradición y cómo ello lo traumó ya que fue empujado hacia el cadáver de un ciervo tras su primera cacería. “Al cabo de un minuto ya no podía oler nada porque no podía respirar. Tenía la nariz y la boca llenas de sangre, tripas y un calor profundo y molesto”, indicó. Unas palabras que dejan en claro que ese momento lo marcó de por vida.
Por otro lado, esta postura de la esposa del príncipe William no solo muestra su rol protector como madre, sino que también subraya su visión más humana y compasiva dentro de la realeza, al mismo tiempo que desafía tradiciones tan arraigadas de los Windsor como lo es en este caso.
El papel transformador de Kate Middleton en la monarquía británica
Pero esta no es la única forma en que Kate ha dejado su huella en la monarquía. Recientemente, trascendió que tendrá la facultad de otorgar sus propias órdenes reales. Un privilegio que no se daba a una princesa de Gales desde tiempos de la reina María de Teck.
Este cambio no solo marca un hito importante en su papel dentro de la Familia Real, sino que también significa un paso hacia una monarquía más moderna y orientada a la sociedad actual.