La princesa Diana fue mucho más que un ícono de la realeza británica; fue una figura humanitaria que desafió las normas establecidas para llevar un mensaje de amor y compasión a quienes más lo necesitaban.
Con su característico carisma y su compromiso con las causas sociales, rompió el protocolo en varias ocasiones, demostrando que el deber real podía ir de la mano con la empatía. A continuación, recordamos 3 momentos en los que Lady Di desafió las reglas de la monarquía con un propósito conmovedor.
Momentos icónicos de Lady Di en los que rompió el protocolo real en pro de los demás
Tocando a pacientes con VIH: un mensaje de inclusión y humanidad: en los años 80, el VIH era un tema tabú, rodeado de desinformación y estigmatización. En 1987, Diana visitó el Hospital Middlesex de Londres y, sin guantes, estrechó la mano de un paciente con SIDA. Este acto, simple pero poderoso, rompió el mito de que la enfermedad se transmitía por contacto físico. La imagen recorrió el mundo y ayudó a cambiar la percepción sobre el VIH, promoviendo la compasión y el respeto hacia quienes lo padecían.
Rompiendo barreras en la maternidad real: a diferencia de las tradiciones reales, Lady Di optó por un enfoque más cercano en la crianza de sus hijos, los príncipes William y Harry. Fue la primera en dar a luz en un hospital en lugar de en el palacio, eligiendo el Hospital St. Mary en Londres. Además, se aseguró de que sus hijos tuvieran una infancia lo más normal posible, llevándolos a parques de diversiones, haciendo fila para comprar hamburguesas y matriculándolos en escuelas comunes en lugar de educarlos exclusivamente en casa.
Caminando entre minas terrestres en Angola: meses antes de su trágico fallecimiento, Diana de Gales viajó a Angola para apoyar la campaña contra las minas terrestres. Vestida con un chaleco antibalas y un casco protector, recorrió un campo minado, mostrando los peligros reales a los que se enfrentaban muchas comunidades. Su valentía ayudó a presionar para la firma del Tratado de Ottawa, que prohibió el uso de minas antipersonales en más de 160 países. Este acto humanitario la consolidó como una líder global en la lucha por los derechos de los más vulnerables.