Así eligen las celebridades su vestido para los Oscar
Elegir el vestido perfecto para la alfombra roja de los premios Oscar no es una tarea sencilla. Detrás de cada look espectacular hay un arduo proceso en el que participan estilistas, diseñadores y, por supuesto, las propias actrices. Un vestido puede hacer historia, generar aplausos, convertirse en meme o pasar desapercibido…
El proceso es más complicado de lo que parece
Aunque podría pensarse que una celebridad simplemente elige lo que le gusta, la realidad es muy distinta. Las actrices confían en sus estilistas, quienes trabajan meses antes del evento contactando a las principales casas de moda para conseguir opciones exclusivas. Estos expertos seleccionan entre 50 y 75 vestidos para presentar a sus clientas y, juntos, eligen el mejor. Sin embargo, la decisión no es solo de ellas. Las firmas de lujo tienen la última palabra al decidir a quién prestarle sus creaciones.
La jerarquía es clara: las nominadas tienen prioridad, mientras que las invitadas deben esperar su turno. Así que mientras la estrella elige el vestido que quiere, la marca puede rechazar la solicitud y dársela a otra actriz más cotizada, lo cual llega a ser frustrante para los estilistas. Además, las piezas son prestadas y deben ser devueltas tras la ceremonia.
Las embajadoras de marcas tienen ventajas
Otro factor clave es la relación entre las actrices y las firmas de moda. Marcas como Yves Saint Laurent, Chanel, Dolce & Gabanna, entre otras suelen reservar sus diseños más exclusivos para sus embajadoras. Margaret Qualley, por ejemplo, tiene acceso inmediato a los looks de Chanel, por lo que cualquier diseño de la firma que sea del agrado de la actriz, lo puede usar en el evento que quiera.
Otro ejemplo es Eiza González, la actriz mexicana es embajadora de la marca Bvlgari y también cuenta con este privilegio. No obstante, las actrices sin contratos con grandes marcas deben negociar y esperar a ver qué opciones quedan disponibles.
Cambios de último momento y crisis inesperadas
A pesar de toda la planificación, los imprevistos son comunes. Anne Hathaway, por ejemplo, tuvo que cambiar su vestido un día antes de los Oscar de 2013 al enterarse de que otra actriz usaría un diseño muy similar al suyo. También hay casos en los que las actrices encuentran un vestido de última hora que les enamora y deciden cambiar su elección. Esto puede ser complicado, ya que los estilistas trabajan durante meses para asegurar ciertas piezas y la cancelación puede afectar su relación con los diseñadores.
Para los estilistas, la temporada de premios es un maratón que comienza en agosto con el Festival de Cine de Venecia y culmina en los Oscar. Cada evento requiere un look diferente y las opciones suelen ser limitadas, especialmente para actrices que no encajan en las tallas de muestra. Estrellas como Leslie Jones y Melissa McCarthy han expresado la dificultad de encontrar opciones que se adapten a su cuerpo, ya que muchas firmas se centran en tallas pequeñas.
Los talentos emergentes también enfrentan obstáculos, pues los diseñadores prefieren vestir a actrices consolidadas. Sophie Lopez, estilista de Yalitza Aparicio, reveló que al principio fue complicado conseguir vestidos para la protagonista de Roma, pero tras su nominación al Oscar las opciones se multiplicaron.
Una decisión que puede marcar una carrera
Elegir el vestido adecuado para los Oscar es más que una cuestión de moda. Un look icónico puede consolidar a una actriz como un referente de estilo, mientras que una mala elección puede generar críticas o memes virales. Con millones de espectadores pendientes de cada detalle, la presión es inmensa, pero los estilistas han aprendido a manejar el estrés. Ahora que la cuenta regresiva para los Oscar ha comenzado, los estilistas trabajan contrarreloj para perfeccionar los looks que veremos en la alfombra roja. ¿Qué sorpresas nos deparará la próxima edición?