El corte bob y el lob (long bob) han sido dos de los estilos más solicitados en los salones de belleza en los últimos años. Ambos cortes ofrecen una apariencia moderna, fresca y versátil, pero tienen diferencias clave que pueden influir en cuál es la mejor opción según la forma de tu rostro. Si estás considerando un cambio de look esta temporada, aquí te explicamos cuál elegir para resaltar tus facciones.
¿Qué es el corte bob?
El bob es un corte clásico que se caracteriza por su longitud a la altura de la mandíbula o ligeramente por debajo, creando un efecto estilizado y elegante. Este corte puede llevarse de diferentes maneras: recto, asimétrico, con capas o con flequillo. Es ideal para quienes buscan un estilo sofisticado y fácil de peinar.
¿A quién le favorece más el bob?
- Rostros ovalados y alargados: El corte bob ayuda a equilibrar las facciones y aporta volumen en los laterales.
- Rostros cuadrados: Un bob con puntas desfiladas suaviza los ángulos marcados.
- Rostros en forma de corazón: Un bob con movimiento equilibra la amplitud de la frente con la mandíbula.
¿Qué es el corte lob?
El lob, o long bob, es una versión más larga del bob, con una longitud que va entre la clavícula y los hombros. Este corte es más versátil, ya que permite llevarlo liso, ondulado o con capas para mayor volumen. Es la opción perfecta para quienes desean un cambio sin sacrificar demasiado largo.
¿A quién le favorece más el lob?
- Rostros redondos: Al ser más largo, estiliza las facciones y alarga visualmente el rostro.
- Rostros cuadrados o angulosos: Un lob con ondas suaves suaviza las líneas del rostro.
- Rostros en forma de diamante: Aporta equilibrio y volumen en los laterales, armonizando las facciones.
¿Cuál corte bob elegir según tu tipo de rostro?
Si tienes un rostro redondo o cuadrado, el lob es la mejor opción, ya que alarga las facciones y da un efecto más estilizado. Sin embargo, si tu rostro es alargado, ovalado o en forma de corazón, el bob es una excelente alternativa, ya que aporta volumen en los laterales y equilibra las proporciones.
Independientemente de cuál elijas, es importante darle mantenimiento regular a tu corte para que luzca siempre fresco y estilizado. Los expertos recomiendan retocar las puntas cada seis u ocho semanas para evitar que el cabello pierda su forma y movimiento.
Además, si llevas un bob estructurado, el uso de un protector térmico antes de estilizarlo con secadora o plancha es clave para mantener su brillo y salud. En el caso del lob, añadir ondas suaves con tenaza o productos texturizantes puede aportar un aire más juvenil y dinámico, perfecto para cualquier ocasión.
Ambos cortes son una apuesta segura para cualquier edad y estilo, pero elegir el más adecuado según la forma de tu rostro te ayudará a resaltar tu belleza natural. ¿Lista para un cambio de look?